El nombre
La calle de Curniola toma su nombre de una casa señorial medieval: los señores de las tanques de Curniola, cerca del camino de Cala Morell. Cuando se urbanizó esta parte de Ciutadella, el nombre pasó de las tierras rurales a la calle urbana.
1900
A principios del siglo XX, Ciutadella era una ciudad de menos de diez mil habitantes. El barrio de Curniola tenía casas bajas, familias que trabajaban en la construcción, en la pesca, en el campo.
Ninguna de esas casas tenía horno. Cuando Guiem Pons decidió abrir uno en la calle, no era una empresa — era un servicio al barrio.
Sa boval
El piso que había encima del horno — donde siempre ha vivido la familia — se convirtió pronto en punto de encuentro. Los vecinos subían a pasar las tardes de invierno alrededor de la cocina, calentada por el horno de abajo.
Lo llamaban sa boval, palabra balear antigua para la pequeña cámara sobre el horno de pan. Hoy ya casi no se utiliza.
Allí se contaban anécdotas, batallas de la guerra, vidas enteras. El horno no era sólo el sitio donde se compraba el pan: era el sitio donde se conocía al barrio.
Hoy
125 años después, la calle ha cambiado. Los turistas pasan, las tiendas han abierto y cerrado, el barrio se ha modernizado.
Pero el horno sigue estando en el número 20. La misma puerta, el mismo nombre, las mismas manos trabajando cada mañana.
Cinco generaciones después, todavía estamos aquí.